martes, 14 de abril de 2009

Relatos Gays - UN POLVO DESPUES DE TRABAJAR

Gay. Su primera experiencia sexual con un hombre.



Nunca olvidaré aquel día, después de un duro día de trabajo tenía que volver

a casa en metro, el coche se había estropeado. Hacía bastante tiempo que no

montaba en el metro y recordé lo \"agradable\" que seguía siendo. Los

empujones, las aglomeraciones, en fin lo de siempre.



Decidí bajarme un par de estaciones antes y hacer el resto del camino

andando, me apetecía dar una vuelta y atravesar el parque que hay desde esa estación

de Metro hasta mi casa.



Cuando salí a la calle respiré por fin aire limpio y me dirigí al parque,

era ya de noche cuando entré en él y fue en ese momento cuando me di cuenta que

alguien me seguía de cerca, hasta ese momento no me había fijado porque por

la calle había mucha gente, pero ahora en la soledad del parque no era normal

que fuera tan pegado a mi. Al principio no le di importancia, me giré un poco y

vi se que se trataba de un hombre joven, quizás algo más que yo.



Aceleré un poco el paso para despegarme de él, pero no lo conseguía, el

también lo aceleraba. Me estaba empezando a mosquear y me estaba poniendo

algo nervioso, no sabía que pensar.



Aceleré aún más mis pasos pero no conseguía distanciarme de él, lo intenté

un par de veces más sin conseguirlo. Dentro del parque había poca luz y empecé

a asustarme un poco, pero decidí hacerle frente.



Me paré en seco y me giré...



- ¿Por qué me sigues? -le pregunté.



- ¿Tu...tu entiendes?



- Joder, no sabes el susto que me has dado. Pensé que querías atracarme o

algo así.



- Perdona, no quería asustarte, pero te he visto en el metro y me has

gustado y no sabía si tu también...



Ahora resulta que después de todos estos años en los que ninguna tía me ha

entrado resulta que ligo con un tío. La verdad es que pensé en mandarlo a la

mierda pero la curiosidad pudo más y decidí esperar un poco.



- Mira la verdad es que a mi me gustan las tías y nunca he estado con un

tío, francamente creo que no...



- ¿Lo has probado? -me interrumpió.



- No, ya te he dicho que nunca he estado con un tío y jamás lo había

pensado.

Aunque no me importaría hablar contigo un rato sobre todo esto. Tengo

curiosidad.



Aceptó hablar conmigo, la verdad es que tenía ganas de conocer y charlar

de sexo libremente con una persona con gustos diferentes...



Nos sentamos en un banco y empezamos a charlar libremente, le pregunté que

era lo que le había gustado de mi, que si hacía muy a menudo eso de entrar a

desconocidos. El caso es que durante la conversación noté que me estaba

excitando, sobre todo cuando me contó como se lo había hecho con un vecino,

en la cocina de este mientras la mujer se estaba duchando.



No lo quería reconocer pero se me había puesto morcillona y me estaba

excitando hasta que me hizo la pregunta definitiva.



- ¿Te gustaría que te masturbara aquí? Solo eso y si no te gusta te vas...



Me quedé pensativo, después del susto que me había dado y las historias que

me había contado decidí probar, seguro que si había pasado todo esto era por

algo.



Le dije que si, pero que yo a él nada de nada, no pensaba tocarle ni un

pelo, y nada de besos, por supuesto.



- De acuerdo -me dijo- verás como te gusta.



- Y ahora qué? -le pregunté- ¿donde vamos?



Me llevó a un sitio un poco más escondido, donde el banco daba la espalda

a la senda por la cual paseaba la gente.





- Aquí solo verán a dos amigos charlando -me dijo.



Nos sentamos y antes de que pudiera hacer o decir nada más me puso su mano

sobre el pantalón, la verdad es que ya la tenía dura de pensar que me la iba

a tocar un desconocido...



- Veo que ya estás listo...la tienes muy durita....me gusta...



Según me iba tocando me iba diciendo cosas y francamente me estaba gustando

y mucho. Después de darme un buen masaje por encima del pantalón me bajó la

cremallera y metió su mano dentro, liberó mi polla y los huevos de su

opresión y me la saco fuera. Cuando noté el contacto de su mano directamente

sobre mi polla creí morir de gusto. Lo hacía con mucha delicadeza y sin duda

tenía mucha experiencia.



Se chupó un dedo y empezó a frotarme en la punta lo cual me estaba excitando

muchísimo, me agarró con la otra manos y me los empezó a masajear, a la vez

que con la otra agarró la polla firmemente y empezó a masturbarme muy

lentamente.

- ¿te gusta? -me preguntó.



- Si, ¿y a ti?



- Mucho -contestó.

Empezó a acelerar le movimiento y yo creí morirme, estaba en el parque, de

noche, solo se oían algunos pájaros y a lo lejos el ruido de los coches.

Cerré los ojos y empecé a disfrutar del momento, jamás pensé que aquello me

gustara tanto.





- Así relájate -me decía.



No se la razón por la que hice aquello pero lo hice, deslicé mi mano y la

puse sobre su polla, que también estaba erecta. Note un escalofrío que

recorría mi cuerpo y mi mente me decía que estaba haciendo, pero mi cuerpo me decía

que tenía que continuar.



Le bajé la cremallera y se la agarré por dentro, cuando sentí la piel de su

polla en contacto con mi mano me di cuenta de lo que iba a hacer. Se la

saqué fuera del pantalón y empecé a masturbarle lentamente como el hacía conmigo.

Era la primera polla que tocaba y me gustó, tenía la piel suave y estaba

muy caliente y dura.



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